viernes, 31 de diciembre de 2010

Navidades Neoyorquinas

Mundo nuevo, orilla inversa.
El blanco cielo de las gaviotas
Reclama lejanía, alegría,
Vacío abierto de esperanza,
Ausente de memoria, abre
Los brazos de mi espíritu
Para volar bajo el quieto sol.

Una cálida mano, una suave palabra,
Son silencios mayores en la quietud,
La alegría de ser peces
Que nadan en el mismo río.

La noche increpa como una maldición
Sobre los claros del cielo,
La oscuridad deja una puerta
Sórdidamente abierta en el trasfondo de mi cuerpo.

El terror me reclama y no sé contestarle.
Soy mudo y nadie lo sabe.
Sólo sé decir que estoy aterrado,
Y nadie lo comprende.
Yo tampoco.

La noche es de un color rojo oscuro,
Deprimente, eterno, inacabable.
Una red de esparto sostiene una bola de cristal
Rojo que incendia el cuarto.
No se trata de dormir.

Disolverme en la roja nada,
Escapar, hacerme invisible
En lo más visible,
Como la tenue luz amarilla de su centro,
Lo único que aún vive.
Me transparento.
Desparezco.

La noche tiene sonidos,
Rumores, chasquidos y motores,
La noche tiene calles y avenidas medio desiertas,
Ríos de luces y de colores,
VIbra con la constante aventura
Que me reclama,
Mientras yo, tumbado,
Creo que debo prepararme.

Afilada violencia que sesga mi alma,
Atravesada como un agua tranquila
Deja un murmullo de burbujas
Procurando su natural rescate.
Y así llega un nuevo día.

¿Hace falta pensar mucho, para llegar a la palabra "sobrevivir"?

Sobrevivir como juego,
Sobrevivir como apasionante reto,
Sobrevivir como incendio de un espíritu honesto,
Sobrevivir como un río de adrenalina,
Y a veces sobrevivir la aventura,
Para simplemente vivir.

Mi alma se condensó, como el malo Valdemort,
En el rojo brillo de las bolas de navidad
Sobre el verde aroma de un abeto.
Celebré mi propia religión de amor y renacimiento
Cantando y amando para deshacerme de la vergüenza
Como un virtuoso mudo ventrílocuo.

Muchos, muchísimos años después,
Me regaló ese rojo brillo navideño
Primero la negra noche de terror,
Y después la luz.

Y no fueron mis ojos, sino los suyos,
Los de ella, a quien amo,
Quien me vieron,
Y al verme
Me vi.
 
Si quieres conocer a Dios, no lo busques en el cielo.

Búscalo en las personas.

Felices fiestas.

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