Érase una vez una persona tan perversa,
O tal vez era loca, torcida, desquiciada,
Y qué importa...
Una persona que se inventó el cuento
De haber padecido abusos sexuales en su infancia,
Para así redimirse de los defectos
O tal vez era loca, torcida, desquiciada,
Y qué importa...
Una persona que se inventó el cuento
De haber padecido abusos sexuales en su infancia,
Para así redimirse de los defectos
De su extraño carácter,
De sus verdaderas culpas
De sus verdaderas culpas
Que todo el mundo intuía,
Pero nadie conocía.
Esta persona intuía también algo vergonzoso,
Pero a la vez lo desconocía,
Y ambos se reforzaban:
Desconocimiento e intuición.
Se sentía repugnada de tener que utilizar tan fácil,
Asqueroso recurso
Para encubrir su lúgubre vileza.
Pero nadie conocía.
Esta persona intuía también algo vergonzoso,
Pero a la vez lo desconocía,
Y ambos se reforzaban:
Desconocimiento e intuición.
Se sentía repugnada de tener que utilizar tan fácil,
Asqueroso recurso
Para encubrir su lúgubre vileza.
No se podía ni ver en el espejo.
Cuando veía policías le entraba terror,
De que le descubrieran.
Si trataba con parejas quería huir,
Por miedo a que supiesen,
Que él era oscuro príncipe de las tinieblas,
Que todo lo bueno rompe y todo amor aparta.
Cuando se cruzaba con los niños y las niñas
Sentía ganas de hablar con todos ellos,
Y jugaba, alegre, con instinto de madre precoz,
A la vez serio, triste, tal vez contándoles alguna maravilla
Para que abrieran sus ojos tan sedientos de vida
Y se vieran, sus ojos y los de ellos, en el túnel del tiempo.
Y le entristecía esa lejana posibilidad de inocencia
Que nunca conseguía saber si alguna vez fue suya,
Abyecto ser, miserable, vómito de las tinieblas.
Y aconteció que una noche el espejo le tentaba.
Odiaba a ese espejo,
Casi más que lo que a sí misma se odiaba,
Pero lo agarró con fuerza y miró desde lo
Más desesperadamente profundo de su furioso corazón.
Y tal fue su energía que al chocar sus ojos con el reflejo
De sus ojos,
Su boca contra su boca,
El espejo relampagueó primero, luego
Se oscureció,
Y en él apareció, horrible,
La auténtica sombra negra de su pasado.
La auténtica sombra negra de su pasado.
Gritó muda, gritó siglos.
Grito con el cuerpo,
Grito desde el alma,
Grito con el corazón parado
El microscópico espacio entre uno
Y otro pulso
De la sangre,
De la vida,
Del corazón
Expandiéndose
Explosivo inicio de un nuevo universo,
Ardiendo en adrenalina
Combustibles entrañas acalambradas
En esa agonía donde el tiempo
Se para.
Y de repente comienza todo a girar.
Al pasar la ola,
Tras luchar enfurecida por el aire,
El cielo,
Vio dolorida que lo que había inventado,
Su repugnante patraña,
Había sido siempre más leve que lo que
Realmente había ocurrido.
Y en ese instante se dio cuenta que estaba
Muchísimo más loca de lo que imaginaba,
Que la culpa que le atormentaba era
Infinitamente mayor que la que siquiera intuía.
Pero también que no era suya.
A lo sumo por haber callado - ¡a pesar de gritar! - fue suya,
Y así, desde la más alta cumbre de la vesanía, tan alta,
Que al alcanzarla desvanece toda locura,
Se supo libre, frágil, al borde de la muerte,
Pero agradecidamente consciente de su
Guerrera salud sin concesiones,
De su libertad y verdad congénitas.
Entonces fue cuando descubrió el secreto,
La llave,
Para liberarse de una vez por todas
De ese agorero espejo,
Esa maldición que encerraba en sí.
Y cuando despertó,
Era un día como otro cualquiera.
Pero sin embargo sabía,
Saboreando, y sin dejarse saberlo,
Que había encontrado la felicidad.
A lo sumo por haber callado - ¡a pesar de gritar! - fue suya,
Y así, desde la más alta cumbre de la vesanía, tan alta,
Que al alcanzarla desvanece toda locura,
Se supo libre, frágil, al borde de la muerte,
Pero agradecidamente consciente de su
Guerrera salud sin concesiones,
De su libertad y verdad congénitas.
Entonces fue cuando descubrió el secreto,
La llave,
Para liberarse de una vez por todas
De ese agorero espejo,
Esa maldición que encerraba en sí.
Y cuando despertó,
Era un día como otro cualquiera.
Pero sin embargo sabía,
Saboreando, y sin dejarse saberlo,
Que había encontrado la felicidad.
Sin palabras!! :(
ResponderEliminar¿Y crees que podrá derrotar al dragón?
ResponderEliminarUn beso desde el Averno.
Ganas no le faltan!
ResponderEliminarPues al guerrero dile que no está solo, que la diosa de la justicia y la venganza está de su parte.
ResponderEliminarY le espera templando su espada en los fuegos del Averno.