Todo niño y niña
Cuando llegan a este mundo
Son una profecía
Inscrita en sus venas
Sus pequeños párpados
Como las arterias de suave madera
Cubren la dura cáscara de una nuez
O esas espirales que hacen
Las hojas de los árboles
Alzándose en vórtice al cielo
Todas y todos nacemos con un misterio
Semejante a un destino que nos acosa
Cuando dejamos de prestarnos atención
Pero que cuando soñamos
Nos anima a despertar
Y a veces, demasiadas veces,
Creemos que es una pesadilla
O un rencor
Se nos hace persona
Se hace nuestra vida
Lo que somos, lo que hacemos
Fabricamos de ello nuestro mito
Reelaborando, volviendo, proyectando,
Sabiendo que el mito no nos alimenta
Lo único de que nos llena es hambre
Como quien se pregunta medio ausente
La respuesta a un acertijo
Que nunca llegó a oir hasta el final
El misterio del carácter no es más que ese
Cuanto más se realiza, más desaparece
Cuando la profecía se cumple
Ese gran mito que es nuestra vida
Deja de ser mito
Y cae
Fruto maduro
Sí - nacer es morir
Cuando llegan a este mundo
Son una profecía
Inscrita en sus venas
Sus pequeños párpados
Como las arterias de suave madera
Cubren la dura cáscara de una nuez
O esas espirales que hacen
Las hojas de los árboles
Alzándose en vórtice al cielo
Todas y todos nacemos con un misterio
Semejante a un destino que nos acosa
Cuando dejamos de prestarnos atención
Pero que cuando soñamos
Nos anima a despertar
Y a veces, demasiadas veces,
Creemos que es una pesadilla
O un rencor
Se nos hace persona
Se hace nuestra vida
Lo que somos, lo que hacemos
Fabricamos de ello nuestro mito
Reelaborando, volviendo, proyectando,
Sabiendo que el mito no nos alimenta
Lo único de que nos llena es hambre
Como quien se pregunta medio ausente
La respuesta a un acertijo
Que nunca llegó a oir hasta el final
El misterio del carácter no es más que ese
Cuanto más se realiza, más desaparece
Cuando la profecía se cumple
Ese gran mito que es nuestra vida
Deja de ser mito
Y cae
Fruto maduro
Sí - nacer es morir
Es precioso, no tengo palabras. Y la melodía que lo acompaña es tan dulce...
ResponderEliminarGracias, de corazón desde el Averno.
Gracias a ti, Némesis
ResponderEliminar