En la vida, alcanzar lo que uno desea,
Lo que uno es,
Ocurre solamente si se mueve uno por ello.
Es una carrera de vallas.
Cada vez las vallas se hacen más altas,
Y la energía necesaria para saltarlas más débil.
Es paradójico, pero me gusta.
No pienso morir en vida, entre vallas.
Me gusta saltar vallas. Me gusta la vida.
Las vallas se hacen doblemente más grandes,
El reto se hace feroz
Pero ahí está el secreto de la eterna juventud:
En saltar vallas.
La muerte no es más que una última valla.
Y un merecido silencio
Me encanta la analogía, pero yo no creo que con cada obstaculo salvado la energía decrezca. Al contrario, cada vez que salto una valla, la alegría que me produce me infunde energías renovadas que me sirven para la siguente dificultad.
ResponderEliminarUn beso desde el Averno.
Claro - solo que vi una valla tan alta y tan espléndida que pensé que esa la tengo que saltar, y me chocó ser aún capaz de hacerlo, incluso a un nivel más alto
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