Pero tan cara como la vida:
Autoestima.
El parpadeo de mi vela
Lanza monstruos en las tinieblas
Fugaces en su vaivén. Afuera,
El claro frío solo habla de sobriedad.
Las estrellas centellean sin pena
Ni gloria.
¿Qué vacío se tragará a mi alma?
¿Por qué peno?
¿Cuándo me haré señor de mi noche?
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