Siempre tuve claro una cosa:
Mi vida es mía, por lo tanto,
Mi vida es mi responsabilidad.
Lo que nunca tuve claro,
Porque no lo sabía,
Era que mi infernal sentimiento de culpa
No era verdaderamente mío - ya que
Fui violado en la infancia.
Fui violado en la infancia.
Maticemos: sí lo "sabía".
El recuerdo lo mantuve toda la vida,
Nítido, tan claro, antiguo, y real.
Pero nunca se me ocurrió conectarlo con
Mi miseria, mi asco, mi culpa.
Simplemente tenía recuerdos, que
Como una antigua foto, de tanto mirarla
Ya no dice nada.
Como un puño que de tanto apretar
Para no perder lo que sujeta
Ya no siente nada
Ni siquiera que se ha tornado
Calambre.
Por eso los horribles sentimientos no eran míos,
El recuerdo lo mantuve toda la vida,
Nítido, tan claro, antiguo, y real.
Pero nunca se me ocurrió conectarlo con
Mi miseria, mi asco, mi culpa.
Simplemente tenía recuerdos, que
Como una antigua foto, de tanto mirarla
Ya no dice nada.
Como un puño que de tanto apretar
Para no perder lo que sujeta
Ya no siente nada
Ni siquiera que se ha tornado
Calambre.
Por eso los horribles sentimientos no eran míos,
Creía que lo eran - ¡soy culpable! - pero eran de otra persona.
Y me castigaba por ello, me maltrataba,
Dejaba que me maltratasen,
Después de todo, me lo merecía.
Siempre temí que las mujeres amadas, deseadas,
Viesen "Eso"
(Que a la vez deseaba que viesen,
En abruptos conatos de exhibicionismo)
Y me rechazaran.
Y así me pasó: el repudio, la confirmación de
Mi asco.
Dejé de cuidarme, de amarme,
("¿Amarse? Eso es cosa de mujeres o maricones")
Como mucho conseguía florecer
Como un Narciso
Para morir de culpa y asco,
Profundo asco,
En cada recién nacida flor
De natural autocompasión.
En mi infancia,
No resolvían los mórbidos juegos
Con mis muñecos que se mutilaban.
No resolvía llorar y llorar cuando sostenía
Mi más preciado muñeco:
Un payasito sonriente con lágrimas en los ojos.
Y no resolvió el más grande horror de todos:
El asesinato que cometí,
Porque me dirán lo que quieran
Pero asesinato fue
Cuando la rabia enfermiza pudo conmigo
Y sadícamente le robé la vida a mi compañero
Mi amigo
El pequeño ratón que yo alimentaba
Con quien jugaba
Que tanto quería.
Cuando me di cuenta de lo que había hecho
Era demasiado tarde.
Murió en la palma de mi mano mientras yo lloraba
Su última mirada en esta tierra me la dirigió a mi,
Su asesino protector.
Y me castigaba por ello, me maltrataba,
Dejaba que me maltratasen,
Después de todo, me lo merecía.
Siempre temí que las mujeres amadas, deseadas,
Viesen "Eso"
(Que a la vez deseaba que viesen,
En abruptos conatos de exhibicionismo)
Y me rechazaran.
Y así me pasó: el repudio, la confirmación de
Mi asco.
Dejé de cuidarme, de amarme,
("¿Amarse? Eso es cosa de mujeres o maricones")
Como mucho conseguía florecer
Como un Narciso
Para morir de culpa y asco,
Profundo asco,
En cada recién nacida flor
De natural autocompasión.
En mi infancia,
No resolvían los mórbidos juegos
Con mis muñecos que se mutilaban.
No resolvía llorar y llorar cuando sostenía
Mi más preciado muñeco:
Un payasito sonriente con lágrimas en los ojos.
Y no resolvió el más grande horror de todos:
El asesinato que cometí,
Porque me dirán lo que quieran
Pero asesinato fue
Cuando la rabia enfermiza pudo conmigo
Y sadícamente le robé la vida a mi compañero
Mi amigo
El pequeño ratón que yo alimentaba
Con quien jugaba
Que tanto quería.
Cuando me di cuenta de lo que había hecho
Era demasiado tarde.
Murió en la palma de mi mano mientras yo lloraba
Su última mirada en esta tierra me la dirigió a mi,
Su asesino protector.
Como una pasta asquerosa hecha de los
Pétalos muertos de mil flores de ilusiones,
Reales en su sinceridad, pero envenenadas.
Como una procesión sin fin de entierros
Donde nunca llega el muerto.
Como un laberinto de adioses
Que solo son espejos.
Como una bella y única mañana que me saluda,
Pero mantiene secreta su palabra.
Pétalos muertos de mil flores de ilusiones,
Reales en su sinceridad, pero envenenadas.
Como una procesión sin fin de entierros
Donde nunca llega el muerto.
Como un laberinto de adioses
Que solo son espejos.
Como una bella y única mañana que me saluda,
Pero mantiene secreta su palabra.
Como una noche de enajenación teledirigida,
Que le devuelve razón a mi vesánica búsqueda,
Y la incendia de llamaradas lunares.
Para salvar el mismísimo secreto, que guardaba
La llave de la prisión en la que me encerré
Para protegerme de aquello que al secreto amenazaba.
El bucle de la demencia,
El capullo mordido que sufre de
Llegar a su flor.
Ahora, finalmente, hice la conexión.
En una profundamente premonitada
Navidad, 25 de diciembre,
Me lo conectó la mujer que amaba.
Quien días más tarde repudié,
Que le devuelve razón a mi vesánica búsqueda,
Y la incendia de llamaradas lunares.
Para salvar el mismísimo secreto, que guardaba
La llave de la prisión en la que me encerré
Para protegerme de aquello que al secreto amenazaba.
El bucle de la demencia,
El capullo mordido que sufre de
Llegar a su flor.
Ahora, finalmente, hice la conexión.
En una profundamente premonitada
Navidad, 25 de diciembre,
Me lo conectó la mujer que amaba.
Quien días más tarde repudié,
Vestido de la autoestima de Satanás,
Horrorizado, enajenado,
Lastimando el nuevo año.
Recuerdo salir al frío invierno
Recordar a mi madre.
Tristeza tan infinita, mi madre,
Siempre supo que algo me pasaba,
Antes de morir me confesó sentirse culpable
De no haberme regalado la suficiente atención,
Murió sin que pudiese yo cogerle la mano
Contarle lo que su hermano me hizo
Hacer las paces juntos
Se fue y me quedé
Tan solo.
Horrorizado, enajenado,
Lastimando el nuevo año.
Recuerdo salir al frío invierno
Recordar a mi madre.
Tristeza tan infinita, mi madre,
Siempre supo que algo me pasaba,
Antes de morir me confesó sentirse culpable
De no haberme regalado la suficiente atención,
Murió sin que pudiese yo cogerle la mano
Contarle lo que su hermano me hizo
Hacer las paces juntos
Se fue y me quedé
Tan solo.
Ahora ya, medio siglo de vida tarde, pero ya
Vuelvo a ser mío. Porque ahora lo sé.
Ahora que lo sé, vuelve a ser parte de
Mi vida.
Mi responsabilidad.
Ser víctima ni es fácil
Ni difícil.
Es una responsabilidad.
Por absurdo que parezca.
Sobrevivir no es una opción.
Es la vida. Es una responsabilidad.
Ser responsable es
Dejar de ser víctima
Abrirse al mundo
Defender los corazones
Apagar este infierno
Esta carísima fiesta
En la que todos se lastiman.
Ver la vida como una gran obra de arte
Participar en ella con humildad,
¿Qué importa lo feo que sea
El papel que me ha sido otorgado?
La vida.
Desempeñada con arte,
Con fidelidad,
Con corazón,
Con amor que no se apaga,
Amor que se entrega.
Amor que se entrega.
Todo vuelve a brillar
Con su luz original.
Dios bendiga a los niños y niñas

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