"If you don't realize the source,you can deal with whatever life brings you,
you stumble in confusion and sorrow.
When you realize where you come from, […]
And when death comes, you are ready."
— Zhuangzi
Para entender y funcionar entre las personas, no hace falta más que ser y comprender como persona.
En el mundo de los números, el elemento es el número, y de ahí deriva todo con creatividad y belleza.
Así como el número en sí podemos querer entenderlo de mil formas,
Como pura relación lógica, como función neurológica, o como platónica idea,
Pero no deja de ser el número que usamos,
Así la persona podemos desmenuzarla en mil controvertidos pedazos,
Y no deja de ser la persona que es.
Ahora bien, es cierto que el mundo de los números puede revelarnos cosas acerca de las personas
(una ciencia abstracta puede recoger regularidades y patrones que no se ven simplemente a ojo),
Y que el mundo de las personas puede revelarnos cosas acerca de los números
(Gödel creyó que su prueba demonstraba la eternidad platónica,
pero su prueba no demostraba eso en absoluto – los números no hablan de Dios) .
Como bien lo veía Wittgenstein, nos confundimos con los distintos idiomas.
Porque vemos cosas que son de un lugar en otro lugar donde no le corresponden.
Y a la vez es esa la raíz de toda nuestra magia y nuestra cultura.
La mera confusión.
Seguimos en la edad de piedra.
Es fácil confundir los números con las personas cuando se descuida la propia personalidad.
Víctima de su propia frialdad, la persona se convierte en un número.
Como el piloto en su bombardero, que lanza sus bombas sobre la ciudad,
Apoyado en su distancia para sentir que solo mata hormigas.
O el ingeniero que prepara la estrategia o el arma mortífera
Para aniquilar a millones.
Y de las personas a los números pasamos al poder.
El poder en sí ni es asesino ni es benefactor.
Es la mera vida.
Y sin embargo hay personas que confunden el poder – la vida – con su propia persona.
Sea en el campo reproductivo, como tirano de las pasiones,
O en el campo de la supervivencia, como dominio o dominación de la vida,
O lo social, como dominación del colectivo.
De las personas a los números al poder y de ahí a la matanza,
Que ocurre cuando la confusión es total.
Cuando el lunatismo eclipsa nuestro sol,
Los números nos separan de las personas
Para calcular el ocaso.
El poder nos da la absolución divina para ejecutar con ganas.
Y las personas se hacen mayoritariamente
O bien víctimas o bien cómplices.
Un reducido número serán subversivos,
Número que folclóricamente reducimos a uno:
El héroe o heroina.
Así como el número se hace Genio en la persona,
Y el poder en la persona hace el Gran Hombre en la historia,
La persona en el mundo de las personas se hace
O bien heroica, o bien chamánica, o los dos,
Cuando se hace una.
Dedicado a una artista que conozco en persona,
Y a un matemático que conozco solo por habladurías.
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