martes, 18 de enero de 2011

El Planeta De Los Iluminados


Tengo la cáscara rota
Soy un marciano de otra galaxia.
No sé distinguir mis pensamientos de los tuyos,
Tus sentimientos de los míos
Y tengo una mala hostia
O cabronería rara, exótica.
Exogaláctica!
Llegué al planeta tierra tras muchos
Años luz y sudor de
Pensamientos vacuos y ardor
(Nota del traductor: Por una rebelión y disputas familiares en mi nicho galáctico.)
Me costó mucho tomar una forma humana aceptable.
Y eso que me siguen tildando de inaceptable.
Pero qué saben ellos...
Aún me cuesta saber si lo que piensas tu es lo que pienso yo y...
¿Creo que eso ya lo dije?
Eso creo que pensé yo ahora.
En fin, y viviendo acá, así de incógnito,
Entre las personas, se me hacía difícil,
Orientarme y eso,
Y oí a muchos hablar de la iluminación,
Cosa que buscaban con ahínco,
Y pensé que si eso era bueno para ellos,
Para su orientación de vida y esas cosas,
También lo sería para mí.
Porque madre no veas menuda desorientación
Llevaba el marciano de la cáscara rota.
De tal modo que me embarqué en la grandiosa búsqueda,
Olvidándome del problema más a mano:
Que yo no era una persona en búsqueda de la iluminación,
Sino un marciano flipado sin brújula.
Por buena o mala suerte de mi marciano control
Sobre las sinapsis melómanas de los ganglios inframusculares,
Pude dominar varias artes de estiramiento,
Alargamiento, y virguero emposturamiento,
Que me condujeron a catatónicos estados
De alto ronquido, alarmando a todos los santos
Y vírgenes de la parroquia.
Humillado y perseguido por perros en las cloacas,
Mendigando en el Miami Beach 5-Star Hotel,
Decidí empezar desde cero.
Desde mi propia inteligencia.
Ahí ya casi pensé que eso era la iluminación y fuera, a la playa.
Pero no. Me invadió una ansiosa seriedad.
Una oscura nube cubrió mi rostro.
Tenía que saberlo.
Estando en cero, empecé con lo más básico y obvio.
Iluminación será algo con luz, vamos,
Como una bombilla pero más grande y con más estilo.
Me esmeré por apreciar algo luminoso, pero la verdad,
Es que eso no sabía qué podría ser.
Ni para qué podría eso servirle a nadie,
Habiendo alguna ferretería a mano.
No me importa saber muchas cosas,
Pero lo que a mí me tira es lo práctico
(Por ser extraterrestre, imagino).
Así que di un salto en la inteligencia,
Utilicé el pensamiento contrario,
La Vía Negatifa, ja ja ja, que bueno;
Es decir, me empeñé en oscurecerme de la hostia,
Ponerme como un teléfono de esos antiguos
Azabache con pringues de chorizo y queso
Para ver si así, haciéndome noche, de algún adonde saldría
La bendita luz.
Y la luz no vino nunca.
Oscurecerme me resultaba más práctio que iluminarme.
Al menos movía los tendones del alma,
Los alambres de la mente,
Condensando mis sombras y las del mundo
En un paquete de explosiva negritud.

Y llegado al punto mira tu qué gracia, lo que me apareció...
Fue el diablo en persona, no te jode,
Y os juro que me cagué encima y todo
Y hasta el día de hoy no he querido saber más de él.
Tomé pastillas para exorcisarme y desistí de la noble búsqueda.
Transmigré por encima de los árboles,
Alcancé la altura de las montañas,
Me derretí por desiertos y playas
Y tomé infinitas siestas en el cuenco
De la creciente luna.
Un buen día, vuelto a tierra,
Sin trabajo pero con corbata,
Oí a algún sabedor hombre decir
Que lo tienes todo, bla bla, con ser persona, lo que eres, ya está
Y pensé, vaya, ¡si eso es lo que quería yo, coño!
Pero a la vez se me hacía imposible ese enfoque
Puesto que para mi no era dejarme ser lo que ya era
Sino llegar a ser algo que pudiera dejarse ser
Por absurdo que os parezca.
En fin, que al final me las arreglé yo solo
Para discernir que si tal vez conseguía soltar
Mi marciano control sobre este cuerpo y mente humana
Obcecado con mis desfases, desconfianza, y desorientación,
Si simplemente dejaba vivir por sí sola la forma de vida
Que había tomado e inútilmente intentaba controlar
Tal vez algún milagro me haría persona,
En vez de prisionero de los sueños de un lejano planeta.
Lentamente solté mi puño,
Relajé la contractura que confundo con mi ser
Y nací, un poco atravesado tal vez, en el mundo de las personas.
Menudo flash.
Me sentí bastante como una persona,
Como los demás.
Y me llevé la sorpresa del siglo.
Toda estas personas que buscaban la iluminación,
¡Solo buscaban lo que ya tenían!
¿Pero cómo podía ser esto posible?
¿A quién en el planeta de los iluminados
Se le podría ocurrir buscar la iluminación?
(Aparte de a mi, el marciano, claro está.)
¿O sería lo contrario?
¿Serían las personas idiotas?
¿Sería la iluminación ser tan idiota?
¿Aún más idiota?
Era un mundo donde todo el mundo está pidiendo direcciones
Para llegar a donde ya están
Todo el Santo Rato
Y no consiguen darse cuenta
De dónde están.
Obfuscados,
Están seguros de que tiene que haber algo más,
Algún último milagro transgresor...
Y se transgreden!
Se lían a hostias con sus mapas,
Con sus cartulinas y cartabones.
Se apuñalan con lápices de colores.
Se espetan palabras
En un idioma que nadie aún ha aprendido a utilizar
Y que jamás aprenderá nadie
Porque se quema y se olvida.
Y se vuelve a vagar,
Pidiendo direcciones
Para llegar
A la fuente de los milagros.
Y ahí, la verdad lo confieso,
Perdía la paciencia, me despisté,
Se me volvió a joder la cáscara, en fin...
Soy muy descuidado.
Dejé de ser persona y volví a ser lo que soy,
Un marciano, que no sabe distinguir y anda perdido
Con sus desfases, su cabronería exogaláctica, y su desconfianza.
Creo que me largo a mendigar al Miami Beach 5-Star Hotel.
Esta vez creo que voy a pasar de mi inteligencia.
Me voy a ir a la playa.

Flowers for Algernon...

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