¿Cómo es posible que me tome yo el pelo?
¿Qué narices hago para sentir envidia de mí mismo?
Es como si una pesadilla cubriese mi verdadero ser y me manipulase como una marioneta.
¿Qué clase de ser es capaz de engañarse y envidiarse?
Como si un marciano hubiese colonizado mi persona y ya no me acordase más quién soy.
Vagamente me acuerdo de quién yo era.
De hecho, si me invade la demencia, mi predilección será esa:
Me han invadido los marcianos.
Sí, así es, ahora lo veo todo mucho más claro, tengo un secreto que contaros:
Los marcianos hace ya mucho que están aquí.
No son tontos, por eso no lo sabemos: se hacen igualitos igualitos a nosotros.
De hecho, se hacen tan como nosotros, que a menudo, son nosotros.
Solo les delata esa extraña cosa -- ¿nunca lo habeis notado?
Esa gente tan normal, tan como tu o cualquiera, pero que tiene ese ... algo.
Te quedas preguntando ¿por qué me resulta tan marciana esa tía, ese tío?
Pues no pienses más: es que era un marciano.

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